La imagen personal.

 

La imagen personal, una herramienta de influencia que no siempre hace justicia a la persona. 


En el mundo en el que vivimos, la apariencia personal es una de las mayores armas de influencia de un individuo en la sociedad. La manera en que somos percibidos por los demás puede abrirnos caminos de progreso o situaciones y sentimientos de frustración, inconformidad e inseguridad.
Es pues, nuestro físico, la manera de vestir y algunas palabras que se cruzan entre sí, de las primeras impresiones que le brindamos al otro, y aun sin que estas nos definan, podemos ser clasificados al instante erróneamente. 

Bien decía Moliere (comediógrafo francés): “las apariencias engañan la mayoría de las veces; no siempre hay que juzgar por lo que se ve”. 
Proyectamos una imagen que carece de verdades absolutas; ¿somos o no somos? Sea cual sea la respuesta, un individuo catalogará a otro desde lo que “crea” que este es. Es por ello que se ha normalizado aparentar para encajar, y nuestro verdadero ser se reprime con mayor facilidad.

 ¿Considera usted que somos seres superficiales, que buscamos la aprobación constante?      

                          
Que la forma en que lucimos sea relevante en la sociedad, porque lo es, no nos impida ver la problemática arraigada en la cotidianidad.

Que no se nos olvide que somos seres humanos diversos, y permitirnos esa libertad debe primar; pensemos: “si tuviera dos caras. ¿Estaría usando esta?” (Abraham Lincoln), expresar nuestra esencia a través de factores externos no está mal, pero recordemos que catalogar por lo que se ve, es una vía que cierra la oportunidad de coincidir con nuevos mundos.

 


 Realizado por: Katherin Sofia Pardo Molina.

          Estudiante universitaria.

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